Home arrow Documenti arrow La parola degli esperti arrow PROSTITUCIÓN NO ES SINÓNIMO DE VIOLENCIA
PROSTITUCIÓN NO ES SINÓNIMO DE VIOLENCIA PDF Stampa E-mail

MONTE NEIRA

No, la prostitución no es sinónimo de violencia per se, la prostitución es en puridad “la prestación voluntaria y negociada de servicios sexuales remunerados” (Maqueda, 2009).Por su parte el Consejo de Estado en su dictamen sobre la conveniencia o no de prohibir los anuncios de prostitución dice:” La prostitución es, según el Diccionario de la Lengua (22.ª edición), la “actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero”. El término prostitución designa, “a efectos jurídicos, a toda persona de uno u otro sexo que percibiendo una remuneración cualquiera, en especie o en natura, se entrega de manera habitual y en la forma que sea, durante toda o una parte de su tiempo, a contactos sexuales, normales o anormales, con diferentes personas sean del mismo sexo o de sexo opuesto” (Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, Reunión de Tokio, 1958).”

Finalmente la prostitución es una actividad económica y ha sido reconocida como tal por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. En concreto, en la Sentencia de 20 de noviembre de 2001 (asunto Jany y otras)“la prostitución constituye una prestación de servicios remunerada, que está comprendida en el concepto de actividades económicas (...). Se trata de una actividad por la que el prestador satisface, con carácter oneroso, una demanda del beneficiario, sin producir o ceder bienes materiales (...). La actividad de prostitución ejercida de manera independiente puede considerarse un servicio prestado a cambio de una remuneración y, por consiguiente, está incluido en el concepto de actividades económicas por cuenta propia o no asalariadas”. Además, el Tribunal rechazó los motivos aducidos para negarle tal carácter: en concreto, que la actividad era inmoral y que comportaba siempre una limitación de las libertades personales y laborales.

Lo que si existen son condiciones en las que se ejercen la prostitución que están tipificadas como delito en el Código Penal y es importante separar las actividades delictivas del concepto de prostitución propiamente dicho reconociendo las diferentes realidades.

El mayor problema que he tenido que afrontar y afrontan mis compañeras/os, no es  atender a los clientes, no,  es la estigmatización. Cuando se interioriza el estigma acostumbra a provocar sentimientos de frustración, baja autoestima y culpabilidad. Estos sentimientos pueden influir, dificultándolos o bloqueándolos, los procesos de recuperación de recursos y de valoración de las propias capacidades iniciados por las mujeres e incluso, y dado el caso, también puede producir el abandono o renuncia a un eventual proceso de recolocación laboral ( por no sentirse fuertes y seguras, por miedo a ser reconocidas o discriminadas por su pasado etc.).

Desde mi punto de vista y tanto por mi propia experiencia como la de mis compañeras el estigma es la verdadera violencia que tenemos que soportar las personas que estamos inmersas en este mundo. No son las múltiples situaciones que tenemos que afrontar con los usuarios ya que las mujeres les hacemos frente y literalmente les mandamos “a la mierda” cuando hace falta. Aclaro que evidentemente estoy hablando de las mujeres que no estamos obligadas por delincuentes  a ejercer, sino que un día concreto, ante unas circunstancias concretas, decidimos optar por la prostitución como una alternativa más.

Junto con el estigma, el que la prostitución permanezca en situación de vacío legal y permitir que existan burdeles sin ningún tipo de control es lo que hacen que se cometan más situaciones de abuso, de explotación, y  de vulnerabilidad respecto a las personas que la ejercen, es decir, son las condiciones en las que tienen que ejercer la prostitución las que provocan vivencias que no se han de tolerar. En este sentido, un ejemplo claro son las iniciativas que se están tomando por diferentes ayuntamientos en forma  ordenanzas que prohíben a las mujeres estar en la calle, multándolas a ellas y a sus clientes, esto si que es violencia y un atentado a sus derechos fundamentales como personas , puesto que ejercer la prostitución no es delito y estar en la calle hablando con una persona tampoco, las consecuencias son que no pueden negociar con tranquilidad, se les quita su medio de vida y si están en situación de trata se las pone en peligro contra su integridad física y psíquica, ya que además de estar bajo las amenazas de los delincuentes sufren la persecución policial que las debería proteger.

Si a todo lo descrito anteriormente, se añade  que  las  alternativas que se están ofreciendo para poder dejar la prostitución son escasas y suelen ser empleos  precarios y mal pagados y formación no reglada y a las que están en situación de trata, no se las protege como víctimas, cerramos el ciclo de la incongruencia y de las políticas públicas más perversas que existen.

Por otro lado la ideología abolicionista da una imagen homogeneizada de la prostitución y  hacen creer que la mayoría de mujeres estamos en  situación  de trata y somos víctimas de la violencia de género, cuando la realidad es mucho más heterogénea. Esto crea una macrovictimación;  la crea, pero en cambio no se aplican los derechos fundamentales de las víctimas y el  dinero recibido por las subvenciones públicas se invierte en campañas absurdas en vez  de atender a la víctimas. Esta actitud también es violencia contra las mujeres (y hombre sy transexuales) que ejercen la prostitución y además oculta las causas reales (injusticia sociales) de la prostitución y las minimiza.

Por su parte, los medios de comunicación social también colaboran en que la violencia contra las mujeres y personas que ejercen la prostitución, lo hace cuando por ejemplo  utiliza titulares como “detenidas x prostitutas”, cuando en realidad se detienen a personas por presuntos delitos que infringen la Ley de Extranjería y contribuyendo a la perpetuación del estigma de la prostitución, mostrando comentarios e imágenes sórdidas.

Finalmente algunas  personas vinculadas a organismos, públicos y ongs que se dedican  la atención de personas en situación de prostitución, también incurren en violencia al dar un trato discriminatorio y ni nada de empatía y haciendo comentarios irrespetuosos y haciendo juicios de valor. En primera persona he sufrido casos como estos cuando alguna vez he ido a solicitar ayuda y he tenido que escuchar que lo que tenía que hacer “es dejar la prostitución y ponerme a fregar” o que necesitaba tratamiento psiquiátrico porque las prostitutas somos personas enfermas.

La prostitución no es un tema que de votos y no está en la prioridad de los proyectos de los partidos políticos, más bien he llegado a la conclusión que es un tema para seguir en una guerra de ideologías abolicionismo-regulación-legalización y para lucimiento personal, de algunos/as tecnócratas: abogados/as, criminólogos/as, trabajadores/as sociales, sociólogos/as etc. y pero sin ninguna voluntad real de aportar soluciones.
He tenido que oír en algún profesional como respuesta a por qué no se nos escucha a las prostitutas "no hay que escuchar a una prostituta para saber lo que es la prostitución". Si nos escucharan sabrían que la mayoría de las mujeres y (hombres) estamos ejerciendo la prostitución como si fuera un trabajo, ni mejor ni peor que otros, ni más agradable ni menos, unos días son más duros y otros no tanto. Es una alternativa  que utilizamos algunas personas  que permite ganar más dinero que otros trabajos que están considerados “dignos” por la sociedad”

 

http://www.vegamediapress.es/noticias/index.php?option=com_content&task=view&id=16177